BERNARD-HENRI LEVY: LA HISTORIA DE UN FLAUTISTA DE HAMELÍN QUE SE VENDE AL MEJOR POSTOR (ahora, a sueldo de los OTANicos)

Hemos hablado del sospechoso partidismo que ha adpotado el popular filósofo francés Bernard-Henri Levy en contra del pueblo ruso, en especial en la Guerra de los Cinco Días. Tal es su inquina, o quizás, tal vez realiza tan bién su trabajo, que incluso desprecia a los judíos osetios y defiende su genocidio por parte de las tropas georgianas. Además, va contando por ahí que un camión militar ruso le intentó atropellar, que al parecer hay un “complot dirigido por Putin” para acabar con su vida…pero, ¿QUIÉN ES ESTE FLAUTISTA DE HAMELIN QUE SUBASTA SUS SERVICIOS AL MEJOR POSTOR?.

Bernard-Henri Lévy está tan manido por los medios de comunicación franceses que es universalmente conocido por BHL. Sin embargo, en los círculos intelectuales y periodísticos Parisinos se le conoce por BHV (el nombre de los grandes almacenes franceses que venden todo tipo de productos). Nosotros, y debido a su notoria confrontación con el pueblo ruso, le hemos bautizado como BML, la “BRUNETE MEDIÁTICA-LEVY”.

Sin embrgo no las tiene todas consigo. Como parte del plan de expansión de su enormge ego, y de intentar ampliar su poder de influencia mediática a nivel mundial, BHL había esperado implantarse en los Estados Unidos con el libro Vértigo Americano (“American Vertigo”), en el cual viaja los Estados Unidos ” siguiendo los pasos de Tocqueville” . El proyecto le ha salido rana, ya que no es que solo nadie lo compre, si no que ha dado lugar a un nuevo fenómeno: los periódicos locales de las ciudades por donde pasó hacen mofa del libro y del autor semana sí, semana también. Además, en la primer página de New York Times Book Review, se critica a BHL por haber realizado un libro que podría haber elaborado cualquier estudiante medio de primaria, y añade que la existencia de este libro no aporta nada a la literatura universal.

Dos escritores franceses (Nicolas Beau y Olivier Toscer) han pulicado recientemente “Un Impostor Francés” (“Une Imposture Francaise“), en el que critican abiertamente a BHL con párrafos como este: “Un filósofo que nunca impartió clases en ninguna universidad, un periodista que crea un cóctel mezclando la verdad, lo posible, y lo completamente falso, un director de cine a base de remiendos y “corta-pega”, un escritor sin una obra literaria real, el es un icono de una sociedad conducida por los medios de comunicación en la que la imagen y la presencia tiene más peso que la substancia de las cosas. BHL es por lo tanto y sobre todo un gran comunicador, el relaciones públicas del único producto que realmente sabe vender: el mismo.”

Su falta de rigor en el trabajo ha sido evidente desde el principio. Su tercer libro “El Testamento de Dios” (“Le Testamente de Dieu“, 1979), fue criticado por el historiador Pierre Vidal-Naquet, quien llegó a enumerar y detallar sus múltiples errores. Citando tan solo dos de ellos, BHL ubica unos textos en la caída del Imperio Romano (siglo cuarto Después de Cristo)…cuando en realidad son del siglo primero Antes de Cristo (es decir, quinientos años antes), y en el otro, cita la “deposición” de Heinrich Himmler ante el Tribunal de Nuremberg… cuando en realidad Himmler se suicidó seis meses antes de que se constituyera dicho tribunal.

La primera operación mediática que utilizó para darse auto-bombo fue la creación de los “nuevos filósofos” (nouveaux philosophes), operacion que se realizó desde el gigante editorial Grasset (donde BHL ha sido editor desde 1973), y cuyo leitmotif fue el anti-marxismo, anti-comunismo, anti-anti-americanismo, y el abrazo al libre mercado como garante de los derechos humanos. Sus libros defendieron al monoteismo y a la anti-ideología como la única respuesta posible al colapso moral causado por la caída del Comunismo, y por lo tanto fomentando la despolitización en el sentido de evaporación del “espíritu del Mayo del 68” y el abrazo a la cultura del consumo.

Cuando lanzó su segundo libro (“Barbarismo con un Rostro Humano”), BHL lo realizó desde la plataforma más mediática posible, el programa literario de máxima audiencia en Francia “Apostrophes“. Allí apareció con su aspecto the “nuevo Rimbaud” encandilando al personal con su camisa blanca cuidadosamente desabrochada para enseñar su pecho bronceado. Esta camisa blanca desabrochada, por cierto, es un importante elemento de la estudiada imagen que BHL proyecta. La camisa está especialmente diseñada por el famoso y caro sastre Charvet (cada camisa cuesta entorno a 400 €), un lujo que BHL se puede permitir sin ningún problema ya que el es un hombre muy rico. La revista de economía “Capital” recientemente le incluyó entre los 100 hombres más ricos de Francia. No podemos pasar por alto que BHL es el heredero de una de las mayores empresas francesas, Becob, una empresa de maderas. Fue el gerente del conglomerado empresarial hasta que a principios de los 90 la vendió. La empresa está especializada en maderas exóticas de África, y mientras estuvo bajo su propiedad, fue denunciada por diversas ONG y por el Gobierno de Canadá por el uso de mano de obra en condiciones de semi-esclavitud en África, lo cual contradice las pretensiones de BHL de ser un activista de los derechos humanos a nivel internacional.

También son notorias y públicas sus operaciones poco ortodoxas en la bolsa, donde incluso ha sido llamado al orden en repetidas ocasiones por las autoridades por realizar ventas secretas en Francia, Suiza, Reino Unido y los EEUU; así como los numerosos problemas que ha tendido con el fisco por operaciones fraudulentas con dinero negro, que incluso le han llevado hasta los tribunales. Eso si, antes de que se dictase sentencia por su caso, fue condonada por uno de sus nuevos amigos conservadores, el entonces Ministro de Finanzas, Nicolas Sarkozy. Sarkozy es solo uno de los numerosos contactos políticos que BHL fomenta y seduce, sobre todo ofreciéndoles escibir un libro para la mencionada editorial Grasset.

Y es que en política BHL cambia de bando como de camisa. Como cortesano de Francois Mitterand (del Partido Socialista Francés), BHL fue el principal impulsor e ideólogo de la creación de “SOS Racismo” como medio de defensa e integración de los jóvenes musulmanes y subsaharianos de los suburbios. Posteriormente se descubrió que todo esto fue una una operacion mediática destinada a captar votos, y que fue creada y dirigida desde el Palacio del Elíseo. Así mismo, también ayudó al lanzamiento de la revista “Globe“, diseñada para ser el brazo mediático de la propaganda Mitterand, en la que la columna de BHL aparecía més tras més en la portada. Por todos estos esfuerzos fue generosamente recompensado con la jefatura de la comisión del Gobierno que otorgaba subvenciones al cine francés. BHL utilizó este puesto para financiar su propio y fracasado proyecto cinematográfico, y para además casarse con la estrella cinematográfica Arielle Dombasle. Sin embargo, tan pronto como percibió que el destino de Mitterrand estaba cambiando, BHL cambió de camisa e inició un rápido acercamiento hacia los políticos más conservadores de Francia. Esto lo hizo de una forma tan sibilina y astuta que pronto fue recompensado con la presidencia de la cadena estatal de televisón Arte, donde continuó financiando sus proyectos, los de sus amigos, y empujando la carrera cinematográfica de su mujer hacia el estrellato.

Pero hay más. Resulta que BHL es un adivino. Si, no han leído mal, resulta que va diciendo por ahí, que cuando estaba en los EE.UU. (casi cinco meses antes del Katrina) recopilando material para su libro “American Vertigo”, intuyó que el Katrina estaba a punto de llegar y que sucedería lo que finalmente sucedió. Cuando se le ha preguntado e indagado más a fondo sobre estas increibles afirmaciones, BHL ha reaccionado como cada vez que se le coge in fraganti en una mentira: respondiendo que “¡Ah!, es que la tinta se seca tan rápido…”. En definitiva, BHL es un mercenario de la pluma, y su moral empieza y termina en su gran ego, tal y como pudo comprobar la viuda del periodista judío Daniel Pearl (el corresponsal del “The Wall Street Journal” asesinado en Pakistán en 2002), cuya tragedia fue el tema central del último libro de BHL (“¿Quien mató a Daniel Pearl?“), y que con gran desilusión tan solo pudo decir tras la publicación del mismo “BHL es un hombre cuyo ego destruye su inteligencia“.

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