ISRAEL-AZERBAIYÁN: RELACIONES OCULTAS (e implicación de los EE.UU.)

A continuación mostramos un interesantísimo artículo, que aún no estando de acuerdo en muchas de sus afirmaciones, tiene el mérito de esbozar someramente el “plano de operaciones” seguido por los intereses Yankees y OTANicos en el espacio post-soviético del Cáucaso. Además aporta muchas claves para entender ciertos comportamientos de la Mafia de “Los Oligarcas” (Berezovski, Jodorkovski, Gusinski y compañía, todos con doble nacionalidad israelí) durante su época de reinado allá por los años 90 del siglo XX, en plena Transición democrática rusa. Por último también refleja a la perfección lo que aquí hemos repetido en numerosas ocasiones, que a Rusia no le interesa un Irán fuerte, ya que su esfera de influencia podría llegar incluso a la propia Rusia, por lo que lógicamente RUSIA NO LE ESTÁ VENDIENDO ARMAS NUCLEARES A IRÁN, solamente le está suministrando tecnología nuclear de uso civil.

Lo que sigue es un estudio aparecido en The Middle East Quarterly que reviste enorme importancia por su relación directa con la geopolítica actual y futura de la República de Armenia (que busca y quiere un acercamiento a Rusia). Durante la última década y media eran conocidos ciertos aspectos de la cooperación entre Israel y Azerbaidján, pero su presentación conjunta puede ser tema de reflexión para quienes se preocupan por el futuro de la madre patria. El autor, de nacionalidad israelí, ha trabajado en uno de los más importantes institutos de estudios estratégicos, el Centro Beguín-Sadat.

La implosión de la Unión Soviética en 1991 también provocó cambios en el Oriente Medio. En el transcurso de algunas semanas seis países situados en las cercanías de la frontera sur del imperio y mayoritariamente habitados por musulmanes, accedieron a la independencia y Turquía e Irán -junto con varios estados árabes- se apresuraron a establecer relaciones diplomáticas e instalar embajadas en Asjabad, Tashkent y otras capitales. También Israel comenzó a establecer buenas relaciones de trabajo con los estados recién independizados, pero nadie podía vaticinar el desarrollo de sus relaciones con Azerbaidján.

Estos dos países iniciaron relaciones oficialmente un año después de la independencia de Azerbaidján, en abril de 1992. Nadie pensaba que un país que contaba con un 93 % de población musulmana podía alcanzar una cooperación estrecha con los servicios de inteligencia israelíes, ofreciéndoles una “plataforma” de defensa en una región sumamente inestable. Jerusalem y Bakú se convirtieron en socios estratégicos que además de cooperar en los servicios de inteligencia y en el comercio, están creando “alianzas regionales”. Por ahora no se sabe durante cuánto tiempo las oficinas gubernamentales azeríes mantendrán estos lazos, pero no hay dudas de la coincidencia de los intereses de los dos países.

Concordancia de intereses

Pese a que la cooperación recíproca no es prioritaria para ambos estados, Jerusalem y Bakú están estrechando paulatinamente sus lazos, plenamente conscientes de que sólo mediante tal acercamiento de políticas es posible detener el expansionismo iraní y establecer la seguridad en el Caspio. Los dos países afrontan, aun cuando no sea en forma inmediata, el desafío relacionado con la legitimación de su existencia. Ambos han vivido la experiencia de guerras territoriales con sus vecinos hasta acceder a la independencia. En los años en que Israel llegaba a la independencia debió enfrentar a los ejércitos de cinco estados árabes, y actualmente sigue manteniendo el estado de guerra con Siria, Líbano e Irak. Azerbaidján, por su parte, desde hace una década está sumida en un enfrentamiento bélico con su vecina Armenia a causa de Nagorno Karabagh, ocupado por el ejército armenio.

Según las versiones de la prensa árabe y de los periódicos prosaudíes, Israel armaba a Azerbaidján aun antes de su independencia oficial. El hecho de encontrarse en guerra y sitiados, lo cual ha provocado dificultades en la seguridad de ambos países, ha obligado a Jerusalem y Bakú a contemplar la región desde un mismo prisma. Los dos estados tienen el problema de establecer su identidad. Cómo puede Azerbaidján ser el “estado de los azeríes” si 20 millones de azeríes (casi el doble de la población del país) viven en el vecino Irán. El máximo dirigente iraní Alí Jamenei es de origen azerí. Israel, por su parte, tiene el problema de distinguir en su interior a la diáspora judía y a la numerosa minoría árabe.

El gobierno de Israel tenía una serie de motivos para acercarse a Azerbaidján. Los forjadores de la política israelí al igual que sus pares árabes e iraníes consideran a Azerbaidján y los territorios del Caspio como una parte del “Gran Oriente Medio”. La idea de extender su influencia sobre los territorios musulmanes no árabes ha sido desde hace tiempo un objetivo estratégico para Israel. Mucho antes de la revolución de 1979 Israel vendía armas al ejército iraní y era considerado amigo del Shah. A partir de 1990 Israel se volcó también hacia Turquía. Los nuevos aliados abren nuevas posibilidades económicas, otorgan mayor seguridad y proveen más votos en la ONU.

El objetivo de Israel es aprovechar las fuentes energéticas de la región para promocionar la construcción de oleoductos y gasoductos en provecho de sus vecinos. Asimismo, los dirigentes israelíes tienen la esperanza de que los vínculos directos facilitarán la repatriación a Israel de los cerca de 20.000 judíos residentes en Azerbaidján.

A su vez, el gobierno de Azerbaidján coopera con Israel movido, en primer lugar, por su respeto hacia el estado judío, y en segundo, por la inexistencia de otra alternativa. En 1991 Azerbaidján era económicamente pobre, políticamente inestable y militarmente débil. La necesidad de ayuda exterior movió a Bakú al acercamiento con Israel para resistir al descomunal poderío iraní y a Armenia, que la superaba militarmente. Israel se comprometió a mejorar la economía de Azerbaidján desarrollando los vínculos comerciales. Le compró petróleo y gas, y en cambio le envió expertos en medicina, tecnología y agricultura. Pero lo más importante es que la cancillería israelí se comprometió a emplear todo su poder de propaganda en Washington a favor de Azerbaidján para contrarrestar la influyente propaganda armenia. Según el primer presidente de Azerbaidján, Abulfaz Elchibey, “Israel podía ayudar a Azerbaidján en la cuestión karabaghí convenciendo a los estadounidenses que obligaran a los armenios a cesar la guerra”.

Los diplomáticos azeríes tenían la necesidad de relacionarse con distintos estamentos de Washington, especialmente después que el Congreso de EE.UU., como consecuencia de la propaganda armenia, dispusiera ciertas limitaciones a Azerbaidján. Los medios militares azeríes estaban convencidos, además, de que Israel podía armar al desordenado ejército de Azerbaidján, que después de la derrota en la guerra de Karabagh tenía la urgente necesidad de rearmarse. Heydar Aliev (presidente en 1993-2003) en varias ocasiones solicitó personalmente ayuda militar a los primeros ministros israelíes.

Relaciones maduras

En el marco de la ocupación del 20 % del territorio azerí por parte de las tropas armenias, el crecimiento de la influencia de Moscú y de Irán y del fortalecimiento de las agrupaciones musulmanas de la región, Israel y Azerbaidján profundizaron su capacidad defensiva.

Después de su derrota en Karabagh, Bakú recurrió a Israel para rearmar a su ejército. Las estructuras defensivas israelíes se vieron en la obligación de vender a Azerbaidján aviones modernos, artillería y armas antitanques y otras. El tráfico de armas aun continúa. Según noticias publicadas por la prensa israelí y azerí en 2004, Israel enviaba tecnología militar a Turquía, desde donde era remitida a Azerbaidján.

Aun cuando los organismos pertinentes israelíes, turcos y azeríes desmienten esta noticia (la política israelí prohíbe estrictamente el reconocimiento de tales actos), un alto funcionario militar azerí confirmó la compra diciendo: “El interés de nuestro país por el armamento israelí es natural, por cuanto ese país posee la última tecnología militar, elementos especiales y toda clase de armamentos”. Sin embargo cabe consignar que en los países vecinos se suelen exagerar las noticias circulantes sobre el tráfico de armas, partiendo de posiciones antisemitas.

El tráfico de armas y la conciencia de las amenazas han allanado el camino de la cooperación también en cuanto a la seguridad e inteligencia. Compañías israelíes han construido y supervisan las defensas alrededor del aeropuerto internacional de Bakú, protegen la infraestructura energética de Azerbaidján y hasta tienen a su cargo la seguridad del presidente azerí durante sus viajes al exterior.

Los servicios de inteligencia israelíes contribuyen al descubrimiento de las organizaciones extremistas musulmanas de la región y de los países vecinos, en especial los lugares donde se concentran las tropas iraníes. En uno de los informes del instituto de política del Medio Oriente de Washington, Soner Kagaptay y Alexander Momiston señalan que la inteligencia israelí ha instalado una red de escuchas a todo lo largo de la frontera azerí-iraní.

Los gobiernos de Israel y Azerbaidján temen el fortalecimiento del islamismo radical. En octubre de 2001, después de su encuentro con el embajador israelí Eitan Nsey, el ex presidente Heydar Aliev declaró la coincidencia de posiciones en la lucha contra el terrorismo internacional. La amenaza terrorista dirigida contra Israel no es menos importante que la que se cierne sobre Azerbaidján, pues este país se encuentra en la “encrucijada” de los musulmanes sunnitas y chiítas. Los participantes en las luchas de Chechenia y Daghestán se han infiltrado en las filas sunnitas. A partir de 1994, cuando se firmó el acuerdo de “Verdadero Islam en nombre de la hermandad” en la unión regional de organizaciones, y la marcha de los movimientos de la unión de la Federación Rusa hacia el sur, aparecieron células islámicas en todo el país.

De acuerdo con los datos de “Axis”, centro de información y estudio de los problemas relacionados con la seguridad de Eurasia, desde julio de 2005 quince mil activistas de la unión musulmana actúan en Bakú. Por su parte, los partidarios de los rebeldes chechenos se dedican a un fructífero tráfico de armas a lo largo de los 284 Km. de la frontera con Rusia.

Agrupaciones como “Hizb ut-Tanriri”, que tienen como objetivo la destrucción de Israel y su reemplazo por la restauración de los califatos islámicos, amenazan tanto a Jerusalem como a Bakú. Se supone que “Hizb ut-Tanriri” tiene varios cientos de miembros en Azerbaidján. Decenas de ellos han sido arrestados. Tadeusz Svitovoski, prestigioso catedrático de historia de la Universidad Monmaut y experto en cuestiones azeríes, cree que los partidarios de la unión encontrarán terreno fértil en Azerbaidján. Hay enormes causas de descontento, en especial en los segmentos más pobres de la población, de los cuales también forman parte los refugiados de la guerra de Karabagh. Naturalmente, la riqueza petrolífera no les llega sino que va a parar a los bolsillos de las elite privilegiadas o, según la interpretación popular, a los”infieles corruptos”.

La proliferación de pequeñas agrupaciones terroristas que se ocupan de negocios en el territorio azerí ha obligado al Ministerio de Seguridad Nacional a detener a cierto número de sospechosos (agosto de 2005), establecer una guardia especial en las mezquitas y prohibir la difusión de literatura religiosa extremista. A su vez, los organismos israelíes se muestran preocupados por el incremento de los actos de violencia contra las comunidades judías de Azerbaidján por parte de islamistas radicales.

Irán, que patrocina a numerosas organizaciones terroristas en la región, ha encontrado la manera de difundir su ideología radical a través de la financiación y la construcción de mezquitas y escuelas religiosas. Hasta ahora los organismos pertinentes azeríes han reaccionado contra estos atropellos declarando fuera de la ley a los imanes radicales y las mezquitas construidas por ellos. Aun cuando se sospeche la presencia de los servicios de inteligencia israelíes en Azerbaidján, es inexcusable el fracaso de la lucha conjunta contra la difusión de la ideología iraní.

Cooperación comercial

La cooperación económica entre ambos países se ha incrementado sensiblemente. Ya en 1995 una periodista judía señalaba que el mercado de Bakú estaba inundado de mercaderías israelíes: “Por todas partes se ven helados Strauss, teléfonos celulares producidos por la filial israelí de Motorola, cerveza Macabi y otros artículos”.

Las empresas israelíes han inundado el país en el marco del mercado libre. Una de las primeras ha sido la compañía telefónica “Bezek”, que en 1994 se convirtió en la mayor accionista de la empresa telefónica local. Actualmente está dedicada a la implantación de una red telefónica en todo el país.

Según los datos proporcionados por el presidente del foro empresarial azerí-israelí, actúan decenas de compañías israelíes, especialmente en el campo de la energética. Así, por ejemplo, en el año 2000 comenzó a operar en Azerbaidján la proveedora de alta tecnología para la producción de petróleo y gas “Modcon Systems”. Su gerente ejecutivo, Grigori Shahnovski, afirma que “este negocio es sumamente importante para la expansión de la compañía”, y espera que otras empresas sigan su ejemplo. Los datos estadísticos muestran que en el período 2000-2005 Israel ha ascendido del 10º al 5º puesto como socio comercial de Azerbaidján. Con ello, la producción azerí se ha beneficiado sensiblemente. Según los datos de la ONU entre 1997 y 2004 las exportaciones azeríes a Israel aumentaron de dos millones de dólares a 323. En la actualidad el comercio israelí-azerí supera en por lo menos cinco veces las cifras del intercambio de Israel con los países del Asia Central.

De este modo, los empresarios israelíes alientan a Azerbaidján a adoptar políticas favorables a Jerusalén desde el punto de vista estratégico. Desde 1993 empresarios israelíes como Shul Aizenberg han concretado grandes proyectos energéticos en el Caspio y en el Asia Central. El israelí Josi Simon tuvo un gran protagonismo en la firma de los acuerdos de construcción de todos los oleoductos del Asia Central. Un ejemplo es la firma en 1999 de un acuerdo de 2500 millones de dólares para la construcción de un oleoducto de Turkmenistán a Turquía. En 2001 manifestó con orgullo al “Wall Street Journal” que “también éste es el Gran Juego que jugamos. Hacemos lo que EE.UU. e Israel no pueden realizar. Controlamos toda la estructura del transporte, y eso significa controlar toda la producción”.

En opinión de los diplomáticos israelíes, las relaciones amistosas con Azerbaidján no sólo proveerán de seguridad en el campo energético sino que además permitirán que Israel supervise los oleoductos. En 2002, después de Italia, Israel fue el mayor extractor de petróleo azerí. Por ejemplo, el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceihán, a un costo de 3200 millones de dólares, bordea a Irán y Rusia y une entre sí a los tres países pro-occidentales, Azerbaidján, Georgia y Turquía, lo cual coincide con los intereses israelíes. El primer ministro Benjamín Netaniahu se manifestó al respecto en 1997, y en Azerbaidján no ignoran este hecho.

Rafael Abasov, funcionario del Banco de Desarrollo Asiático de Azerbaidján y ex director de economía y desarrollo comercial de la embajada de Israel en Bakú, está convencido de la existencia de una creciente cooperación oculta de ambos países en el campo energético, lo cual no se refleja en los balances. “En la cuestión del petróleo Israel está mucho más interesada de lo que parece a primera vista”, señala, y agrega que a menudo los israelíes “se registran como filiales de compañías estadounidenses o británicas”.

El “incremento del apetito” de India y China con respecto al petróleo puede dar lugar a la posibilidad de ampliación de la cooperación, cuando ya sea posible exportar el petróleo a través del oleoducto Ashkelon-Eilat, como alternativa al proveniente de Suez o del Golfo Pérsico.

El campo político

El desarrollo comercial ha avanzado sin sobresaltos, pero en el campo político la cooperación ha tenido sus altibajos. Poco es lo que ha sucedido en la práctica a las declaraciones diplomáticas de mutuo entendimiento. Puede servir de ejemplo el acuerdo de abril de 1992 sobre el intercambio de diplomáticos. Durante años el artillero del ejército de defensa de Israel, Benny Haddad, de 24 años, representó los intereses israelíes en Azerbaidján sin tener experiencia diplomática. Luego fue reemplazado por Elizer Yotvath, el primer embajador oficial de Israel en Azerbaidján. Bakú aun no tiene embajador permanente en Israel. En su momento, tampoco tuvieron resultados prácticos las gestiones del secretario de estado azerí Alí Karimov para organizar un encuentro de Elchibey con Itzak Rabin.

El único “abrazo” se produjo en agosto de 1997, cuando el primer ministro Benjamín Netaniahu visitó Bakú. Durante su breve entrevista con Heydar Aliev trató diversos temas, desde el petróleo hasta las pretensiones nucleares de Irán y la cooperación de los dos países con Turquía. El encuentro sólo sirvió a la reiteración del acuerdo estratégico y al mejoramiento de la cooperación en la defensa. Sin embargo, no fue muy fructífero desde el punto de vista político-diplomático. No se ha firmado ningún acuerdo durante los pasados 15 años de relaciones diplomáticas. Tal como lo ha señalado un veterano diplomático israelí, “esas relaciones no se han regularizado. Ni siquiera existen acuerdos culturales o de turismo”.

Bakú, base de espías

Quizá puedan advertirse algunos éxitos en los programas de intercambio de visitas de la juventud. En 2003 Jerusalén y Bakú acordaron facilitar los estudios de los estudiantes azeríes en Israel (especialmente en medicina y ciencias). La “Sociedad de la Amistad Juvenil Azerbaidján-Israel” intenta desarrollar las relaciones mediante la enseñanza de la historia. Según Kanán Seídov, vicepresidente de relaciones internacionales de la sociedad, el programa ayuda a comprender “la situación de los israelíes que viven bajo la amenaza diaria del terrorismo, y al mismo tiempo la situación de los azeríes sometidos a la agresión y la ocupación de sus territorios por Armenia”.

El nuevo gran juego

A pesar de todo, Jerusalem y Bakú son conscientes de que es preferible cooperar entre sí (asimismo con Turquía) antes que permitir que la influencia de Rusia e Irán sea preponderante en la región. Aun cuando las relaciones diplomáticas no son oficiales, los vecinos de Azerbaidján son conscientes de la creciente importancia de los vínculos entre Israel y Azerbaidján.

El factor Irán

En el fondo, las relaciones entre los dos países están signadas por la desconfianza hacia Irán, como así también el temor. Las causas de la desconfianza israelí son evidentes. Los dirigentes iraníes, desde el Ayatolá Ruholla Jomeini hasta los ex presidentes Alí Akbar Hashemi Rafsandjani y Mohamed Jatami y el actual Mahmud Ahmadinejad, han reiterado sus llamados a la destrucción de Israel. Las relaciones de Azerbaidján con ese país son mucho más complicadas. Por una parte, tiene lazos históricos y religiosos (chiíta) con ese Irán. Allí viven más azeríes que en Azerbaidján. Por otra parte, Irán tiene el propósito de desestabilizar la situación en Azerbaidján, se ocupa del tráfico de armas con secesionistas armenios y adiestra a los mollá azeríes para predicar los preceptos musulmanes en detrimento de la propaganda laica de Azerbaidján.

Teherán mostró poca colaboración en los difíciles años 1990, cuando la economía azerí sufrió una caída del 58 %. La competencia por el beneficio de las reservas energéticas del Caspio también perjudicó el desarrollo de las relaciones.

Hoy, Irán e Israel juegan al gato y el ratón en Azerbaidján. Ambos han entretejido allí inmensas redes de espionaje. La inteligencia israelí ha instalado bases de escucha y observación a lo largo de toda la frontera de Azerbaidján e Irán. Los artículos publicados confirman que “Bakú se ha convertido en una base primordial para los servicios de inteligencia israelíes” y que “la embajada iraní instalada en la capital tiene 200 empleados”.

Uno de los principales consejeros de Ariel Sharón ha mencionado que los judíos azeríes se infiltran regularmente en el territorio iraní. Irán, por su parte, espía las cabeceras israelíes instaladas en Azerbaidján. En septiembre de 2004 los servicios de seguridad israelíes arrestaron a un iraní que dibujaba el plano de la embajada de Israel en Bakú.

Irán ha jurado vengarse de Azerbaidján por “colaborar con el sionismo” y por haberse “volcado” hacia Occidente después de su independencia, junto con Turquía e Israel. Después de la visita de Netaniahu en 1997, la radio oficial iraní criticó severamente el encuentro declarando que “Bakú ha emprendido un juego peligroso al recibir al primer ministro expansionista del régimen sionista. Con ello ha quebrado su vínculo con los estados musulmanes, tanto en la región como en todo el mundo”.

El canciller iraní fue aun más adelante. Amenazó a Azerbaidján declarando que la cooperación de Bakú con Israel provocará la desestabilización del Cáucaso, perjudicará a la unidad musulmana y “a los gobiernos de esos países”. Hasta la fecha la prensa iraní trata a Azerbaidján como un estado que colabora con “una fuerza de invasión”.

El factor Rusia

El otro factor de la cooperación es la desconfianza de los dos países con respecto a las intenciones de Rusia. Jerusalén y Bakú no confían en la política de doble faz de Moscú que ignora la seguridad de la región.

El gobierno de Israel no aprueba que Rusia venda tecnología nuclear a Irán, arme a Siria y legalice a “Hamas” y a “Hezbollah”. Por su parte, el gobierno de Azerbaidján está preocupado por la existencia de bases rusas en Osetia y Abjasia y por la evidencia de su ayuda a los guerrilleros armenios en Karabagh. La colaboración de Rusia con Irán da pábulo a que los diplomáticos azeríes e israelíes piensen que deben apoyarse entre sí. Estos datos han servido también para estrechar sus vínculos con Georgia.

Algunos nacionalistas rusos están descontentos de que Israel intervenga en los asuntos de una región que se halla dentro de su área de influencia. En un artículo aparecido en 1998 en el diario “Zaftra”, que se reconoce antisemita, Vitali Demin condenaba a Israel por asumir la misma posición con respecto a Rusia que Cuba con EE.UU. Demin también acusaba a Israel por aprovecharse de los recursos energéticos de la región. Este odio puede estar motivado por el hecho de que el oleoducto está fuera de Rusia.

El factor Golfo Pérsico

Las relaciones israelí-azeríes han impedido con éxito el avance de los estados del Golfo Pérsico hacia el Caspio. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes no mantienen relaciones comerciales serias con Azerbaidján. En 2004 ningún país del Golfo admitió a Azerbaidján entre sus 25 socios comerciales. A principios de la década de 1990 Arabia Saudita otorgó préstamos y créditos a Azerbaidján a través de su Banco de Desarrollo Islámico, pero ese dinero se “pulverizó” en los últimos años. Riad invierte muy excepcionalmente en los países que no respetan estrictamente los preceptos islámicos. Los ideólogos saudíes prefieren financiar a países como Turquía que intentar desprenderse de la “defensa” laica, antes que a Bakú, que trata de mantenerla. Al no tener relaciones a largo plazo o la posibilidad de proporcionar armas, los estados del Golfo no logran ingresar en la región. Según el comentarista político Anushiravan Ehteshami aun el más activo de esos países, Arabia Saudita, sólo desempeña un “papel indirecto” en el Caspio, intentando oponerse a la política expansionista de Israel en el Asia Central. Si Azerbaidján, rica en petróleo, desarrolla relaciones exitosas en el campo energético con Israel y Occidente, lógicamente los países productores de petróleo agrupados en la OPEC en general y los Emiratos Árabes en particular pierden su influencia. En consecuencia, Israel se convierte en el único país del Cercano Oriente con verdadera influencia o protagonismo en Transcaucasia.

El factor Turquía

Turquía es el país de la región que más se beneficia de la cooperación entre Azerbaidján e Israel. Al producirse la caída de la Unión Soviética, los gobernantes turcos comenzaron a atraer a los políticos azeríes señalando la semejanza de la experiencia étnica, lingüística y armenia. Ankara alentó el libre mercado en Azerbaidján y su inclinación hacia Occidente. El intercambio turco-azerí en 2004 superaba apenas los 400 millones de dólares, y Turquía ocupaba el 4º lugar como socio de Azerbaidján en comercial exterior. El primer ministro turco Erdogan manifestó la esperanza de que esa cifra llegue a los mil millones de dólares. El estrechamiento de las relaciones turco-azeríes afirma aun más los objetivos estratégicos mediatos de Israel en la región.

Al mismo tiempo, continúa prosperando la cooperación Bakú-Israel gracias a Ankara. Fuimos testigos de ello al producirse el “incidente del mar Caspio” en julio de 2001, cuando la nave de guerra iraní “Geofísica 3” amenazó a un barco azerí que buscaba petróleo en el Caspio. De inmediato, Turquía dio a conocer una declaración en defensa de Azerbaidján. Está claro que también Israel se uniría a la defensa, tal como lo manifestó un representante del Ministerio de Defensa israelí en Turquía. Una semana antes Sharon había asegurado a periodistas en Ankara que Israel fortalecería sus vínculos con Azerbaidján y Turquía.

El factor Estados Unidos (Buenos Aliados de los Estados Unidos)

También EE.UU. tiene un gran protagonismo en todo esto. Bakú coopera con Jerusalem con la esperanza de mejorar sus relaciones con Washington.

Hasta hace poco los políticos estadounidenses consideraban a Azerbaidján un país “incoherente”, y en el peor de los casos, “inútil”. En 1992 el Congreso de EE.UU. aprobó la ley de “contribuir a la libertad”, que prometía ayuda financiera y humanitaria a las ex repúblicas de la Unión Soviética, menos a Azerbaidján. Bajo la presión de la propaganda armenia, el punto 907 de la ley disponía que Washington no ayudaría a Azerbaidján mientras no se solucionara la cuestión de Karabagh. Como consecuencia, Azerbaidján no obtuvo ninguna ayuda de EE.UU. en los años 1990, mientras que Armenia recibió más de mil millones de dólares.

A mediados de la década de 1990, en un intento por “soldar” las partes débiles e inoperantes del estado azerí el presidente Aliev se dirigió a Jerusalem, ganándose la benévola predisposición de las agrupaciones judías de Washington. El canciller azerí Hasan Hasanov lo señaló en 1997 diciendo que “no ocultamos que hemos puesto nuestras esperanzas en la propaganda israelí en Washington”. Por supuesto, esto produjo sus frutos, y en 2002 el presidente Bush anuló el artículo 907 de la mencionada ley.

Un funcionario de la embajada azerí en Washington confesó que “las organizaciones judías tuvieron una intervención decisiva en esa cuestión”. Después de los acontecimientos del 11 de septiembre la administración Bush tomó conciencia del papel estratégico de Azerbaidján cuando Bakú permitió el paso de los aviones estadounidenses por sobre su territorio en vuelo hacia Afganistán. Azerbaidján también ayudó en la liberación de Irak. El petróleo azerí se convirtió en la fructífera contrapartida del petróleo saudita y de los estados defensores del islamismo radical.

En marzo de 2002 la Secretaría de Estado de EE.UU. levantó la prohibición de venta de armas a Azerbaidján, que regía desde 1993, y al mismo tiempo el gobierno estadounidense adjudicó 4,4 millones de dólares a Azerbaidján en concepto de ayuda militar. Con esa suma los azeríes compraron armas estadounidenses y, en cambio, enviaron fuerzas de paz a Irak.

La administración Bush se ha comprometido públicamente a mantenerse fiel a su determinación de que Azerbaidján sea más democrática. Durante las elecciones parlamentarias azeríes de noviembre de 2005 Daniel Fred, ayudante del secretario de Estado, declaró la “seriedad” de EE.UU. en su determinación. Pero aun es una incógnita el grado de seriedad de EE.UU. La superpotencia necesita a Azerbaidján como garantía de provisión energética y como base para operaciones especiales. Desestabilizar el régimen ya oscilante del hijo de Haidar Alíev puede perjudicar más a los intereses estadounidenses que reportarle algún beneficio. Las autoridades de Teherán están en atenta espera para aprovechar el menor síntoma de desestabilización.

Sin embargo, para Israel el desmedido acercamiento de EE.UU. a Azerbaidján es un arma de doble filo. Si bien por un lado las relaciones Bakú-Washington contribuyen a que Azerbaidján se mantenga en el bando proclive a Occidente -y por lo tanto en el frente antiislámico-, por el otro disminuyen la autoridad de Jerusalén.

Por otra parte las autoridades israelíes están preocupadas por el hecho de que los estados vecinos consideran que Azerbaidján se ha acercado demasiado a Israel. ¿Pero a dónde se encaminan las relaciones Israel-Azerbaidján? Algunos son partidarios del “abrazo”, pero otros (en especial los representantes de la elite) están en contra y exigen la revisión de esa estrategia. La actual decisión de Azerbaidján de disminuir la cooperación con Israel es consecuencia de ello. Es cierto que los funcionarios azeríes siguen visitando Israel en niveles sin precedentes, pero esas visitas no se reflejan en la prensa y no son tan fructíferas como lo eran antes.

Sin embargo, siguen vigentes los planes de ampliación de las relaciones, no sólo en el campo energético sino también en la agricultura, la segunda riqueza de Azerbaidján. Claro que para ambos países la cuestión esencial sigue siendo Irán. Existe un acuerdo bilateral de luchar contra la influencia iraní partiendo de los intereses de la seguridad nacional. Empero, el régimen iraní aspira por todos los medios a aumentar su influencia. Los iraníes siempre recuerdan a sus socios azeríes que estarán siempre a su lado, aun cuando EE.UU. e Israel modifiquen sus miras partiendo de intereses distintos. Aquí es donde adquiere importancia la cooperación Israel-Azerbaidján. Vafa Guluzade afirma que “Israel construirá una fábrica en Bakú que asegurará empleo a miles de personas. Será una buena propaganda anti-iraní”.

Empero, son pocas las evidencias que muestren que Israel aprovecha esa posibilidad. Un diplomático israelí ha comparado las relaciones de ambos países a “una virgen que desea tener relaciones con un hombre, pero tiene miedo”.

Algunos políticos israelíes partidarios de estrechar las relaciones, están incomodados por el frío comportamiento de Azerbaidján. Ciertos diplomáticos de alto rango comienzan a pensar qué objetivos se ocultan detrás de esa actitud: ¿intereses políticos, o vínculos personales y empresariales con los iraníes? ¿O bien la posición de los árabes de disconformidad con las resoluciones pro Azerbaidján de la ONU, que obliga a abandonar la decisión de un mayor acercamiento?

De manera que ahora la pelota se encuentra en el campo azerí. Como dijo Rafael Abbasov, “en las dos partes hay una enorme necesidad de cooperación, pero la falta de cooperación equilibrada y de decisión política impiden la concreción de futuros proyectos. Y el mayor obstáculo es la inexistencia de una embajada azerí en Israel.

Muchos azeríes admiten que su país se ha beneficiado al cooperar con Israel. “Todos saben que Israel es uno de los pocos países con el que Azerbaidján ha tenido una experiencia positiva. Es hora de que Azerbaidján se atreva a transitarse propio camino”, escribía un periodista azerí ya en 2002.

En efecto, el programa nuclear iraní y el apoyo de Arabia Saudí a las agrupaciones islámicas constituyen una seria amenaza a la seguridad de la región. Por lo tanto, el fortalecimiento de las relaciones entre Bakú y Jerusalén surge también de los intereses estadounidenses.

Azg, Ereván, 26.08.2006

Traducción Rubén Arzruní

N. del T.: El artículo precedente es una clara muestra de que el polvorín en que se ha convertido el Cercano Oriente no tiene sino un solo objetivo: la carrera por apoderarse de las inconmensurables reservas energéticas de la región, pues quien tiene el petróleo rige al mundo. Se trata de una lucha sin cuartel, a muerte, en la que todo vale. Se han trastocado todos los valores. Los únicos principios válidos son los que responden a los intereses materiales de grupos supranacionales a los que está sometido la superpotencia del momento, la cual somete a su vez a las demás naciones del mundo con tal de alcanzar los objetivos señalados por sus patrones.

La adulación, el crimen, la corrupción, la traición, la guerra, el genocidio, la conquista territorial, la tortura, son moneda corriente en el mundo de hoy. Sin escrúpulos ni cargos de conciencia, sin rubores, se apela a la “democracia”, a los “derechos humanos”, a la “libertad”, a la “dignidad” y otros nobles conceptos por los cuales la humanidad ha luchado permanentemente y ha ofrendado millones de víctimas. Pero alguien se ha arrogado per se el derecho de juzgar quién es “bueno” y quién es “malo”, y así se “justifica” con soberbia cualquier injusticia o acto inhumano, porque los buenos son los que están conmigo, y los malos ¡que los lleve el diablo!

No hace falta señalar que el artículo de Burtman es esencialmente antiarmenio, antiárabe y antiiraní. Sin duda, es un elemento más de la formidable propaganda bélica que impulsa el imperio en el Cercano Oriente empleando métodos ya conocidos: cuando no puede o no le conviene hacerlo directamente recurre a sus fieles agentes

Tampoco hace falta señalar que el artículo en cuestión es tremendamente pro israelí, pro turco y pro estadounidense, y en el fondo intenta inducir a Azerbaidján a que se incline abiertamente hacia el bando de los “buenos” para castigar a los “malos”, es decir, armenios y terroristas (árabes, afganos, iraníes, venezolanos, bolivianos, etc., etc.) De allí que las expresiones de Burtman reproduzcan casi textualmente las cantinelas propagandísticas azeríes, israelíes, turcas y estadounidenses con respecto a la cuestión de Karabagh, los árabes, el genocidio o el petróleo.

Sin embargo, el extenso artículo contiene una serie de datos y revelaciones sobre la política regional y los intereses en juego cuyo conocimiento nos resulta imprescindible a los armenios para tener una idea cabal de las circunstancias reales que deben afrontar las Repúblicas de Armenia y de Nagorno Karabagh y la armenidad en su conjunto en el futuro tanto inmediato como mediato.
Nota de Illia Burtman

Fuente: http://www.ian.cc/notas/noticias_ian.php?id=357

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