¿QUIEN TEME AL OSO RUSO?. PUTIN TACHADO DE ANTIDEMÓCRATA POR SU BATALLA CONTRA LOS OLIGARCAS

Hemos recogido esta interesante entrevista que ilustra bastante bien la gestión realizada por Putin durante su mandato como Presidente de Rusia. Desde el Foro Universitario Ruso-Español afirmamos sin duda al guna que Vladimir Putin ha entrado a formar parte de los grandes políticos de la historia, y que ocupa ya un lugar destacado junto a figuras como De Gaulle o Kenedy.

Entrevista a Maurizio Blondet, autor de Stare con Putin? (¿Estamos con Putin?) «El proceso de integración entre Europa y Rusia está en hechos concretos. Se trata sólo de acompañarlo evitando que otros, por intereses propios, lo destruyan»

«Rusia y Europa se irán integrando cada vez más, es una especie de destino manifiesto». Dice Maurizio Blondet, durante muchos años prestigioso periodista de Avvenire, el diario de los obispos italianos, para el que ha firmado muchos editoriales. Desde hace tiempo Blondet ha dejado los retos del diario católico para dedicarse a un periódico on line, Effedieffe.com, caracterizado por sus tonos fuertes, pero siempre interesante y muy bien documentado. Hace poco publicó “Stare con Putin?“, que es el objeto de nuestra entrevista.

-¿Por qué hay que estar con Putin?

MAURIZIO BLONDET: Creo que el presidente ruso, después del 11 de septiembre y el comienzo de la denominada guerra al terrorismo, ha representado un punto de estabilidad, de equilibrio en el mundo. Además, Europa sólo puede salir ganando al integrarse con Rusia. Sin embargo, los burócratas de Bruselas, por desgracia, los varios Barroso, Solana, se contraponen; personas que gobiernan Europa sin ningún mandato popular y que no hacen más que complicar esta integración. Tal vez deben obedecer a otros, que no tienen ningún interés en este proceso.

-¿A quiénes?

BLONDET: A los Estados Unidos, ante todo. Hay quienes quieren marginar a Rusia y convertirla en una pequeña potencia asiática.

-Una tesis vagamente conspiradora…

BLONDET: Nada de eso. Le leo un pasaje de un ensayo de 1997 de Zbigniew Brzezinski, ex secretario de Estado con Carter: «Ucrania, nuevo e importante espacio en el tablero euroasiático, es un pilar geopolítico porque su misma existencia como país independiente permite transformar Rusia. Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio euroasiático. Rusia sin Ucrania puede aún luchar por su situación imperial, pero se convertirá en un imperio sustancialmente asiático, probablemente arrastrado hacia conflictos erosivos con las naciones del Asia central, que estarían apoyadas por los Estados islámicos amigos en el sur. […] Los Estados que merecen el mayor respaldo geopolítico americano son Azerbaiyán, Uzbekistán y (fuera de este área) Ucrania, ya que los tres son pilares geopolíticos. Es más, Ucrania es el Estado esencial, pues influirá en la evolución futura de Rusia». Una lectura útil para comprender lo que ha ocurrido en estos últimos años. Fue escrito muchos años antes de que estallaran las “revoluciones de color”.

-Revoluciones de color…

BLONDET: La revolución naranja en Ucrania, la más importante desde el punto de vista geopolítico, la revolución rosa en Georgia, y luego las de los países bálticos y de los países asiáticos como Uzbekistán, Kirguizistán. Todas financiadas por los Estados Unidos mediante miles de organizaciones no gubernamentales que nacieron como hongos en dichos Estados, y todo esto a pesar de que en los Estados Unidos existen leyes que prohíben manipular las sociedades civiles de otros países. En mi libro hablo también del hombre más importante de la revolución kirguiza, el americano Mike Stone, que, durante los desórdenes, fundó un periódico en el que se enseñaba a la gente a hacer una huelga de hambre, cómo organizar una manifestación, cómo realizar la resistencia pasiva… y cuando las autoridades le cortaron la corriente consiguió igualmente imprimir gracias a los generadores que amablemente puso a su disposición la Embajada americana en Kirguizistán. También es singular la figura de Kateryna Chumachenko, mujer de Viktor Yushenko, líder de la Revolución Naranja y actual presidente de Ucrania, que nació en Chicago, fue funcionaria de la Casa Blanca bajo Ronald Reagan y luego de Departamento del tesoro. En la Casa Blanca era miembro del “Public Liasion Office” y su especialidad era crear consenso para las políticas reaganianas en los grupos anticomunistas del Este europeo, especialmente entre los disidentes ucranianos. Son sólo algunos ejemplos.

-Hablaba de las revoluciones que han tenido lugar en los países de la Rusia asiática…

BLONDET: Se trata de países caucasianos y de los que en el sur van del mar Caspio a China y separan a Rusia de Irán, Afganistán y Pakistán. Estados fundamentales desde un punto de vista geopolítico, puesto que ponen en comunicación Rusia con el mar Caspio, riquísimo en petróleo y gas natural, pero sobre todo porque por ellos pasan los oleoductos rusos. Ahora en Georgia el ejército de Estados Unidos recluta marines: ya no tienen voluntarios americanos, porque estos se ofrecen a las empresas privadas que pagan mejor, de modo que se ven obligados a completar las filas de su ejército en países como este… Pero no todo ha ido como esperaban los estrategas neocon: después de un periodo de sumisión a los nuevos padrones occidentales, en algunos de estos Estados los políticos locales han comenzado a entablar nuevas relaciones con Moscú. Por lo demás, Rusia está mucho más cerca que los Estados Unidos y es un factor a tener en cuenta.

-Y, sin embargo, después del 11 de septiembre Estados Unidos y Rusia parecían aliados contra la amenaza terrorista.

BLONDET: Entonces los Estados Unidos creían que podrían maniobrar Rusia. Todo se complicó cuando Putin comenzó un política que poco a poco ha sacado a Rusia del caos organizado en que había caído bajo Yeltsin. Y esto gracias también a los ingresos del gas y del petróleo. La guerra de Irak, que según la idea de los estrategas americanos representaba un paso hacia la hegemonía mundial provocando la subida del precio del petróleo, ha obtenido, en cambio, el efecto, no deseado para ellos, de ayudar el auge de Rusia… Y Putin ha usado el petróleo para sanear la nación, no para llenar los bolsillo de pocos oligarcas como sucedía con Yeltsin, cuando algunos magnates sin escrúpulos acapararon, por cuatro perras, gracias al respaldo del entonces presidente ruso, las enormes riquezas rusas.

-Los oligarcas… hay un guerra subterránea entre estos y Putin.

BLONDET: Y es el motivo por el que el presidente ruso ha recibido tantos ataques de parte occidental. Hasta la detención del magnate Mijaíl Jodorkovski, en octubre de 2003, las relaciones con Occidente eran buenas. Luego empeoraron: desde entonces Putin ha sido acusado de atentar contra la democracia y mucho más… En efecto, la detención de Jodorkovski fue la señal del cambio de tendencia, la señal de que para los oligarcas se acababa el periodo de las vacas gordas, que el nuevo inquilino del Kremlin no iba a permitir el latrocinio de estos señores que gozaban del apoyo de la financia internacional. Jodorkovski había llegado a ser el propietario de la mayor empresa petrolífera rusa, la Yukos, desembolsando 309 millones de dólares para comprar el 78% de las acciones… El día siguiente en la Bolsa rusa la empresa demostraba su verdadero valor: seis mil millones de dólares. Obviamente el dinero no era suyo, sino que se lo habían prestado conocidos financieros occidentales a los cuales, antes de ser arrestado, se disponía a revender la empresa.

-Alude en su libro a las relaciones entre los oligarcas y los terroristas chechenos.

BLONDET: No es un misterio que Shamil Basayev, el terrorista que reivindicó la matanza de Beslán, en la que murieron 394 personas, de las cuales 156 eran niños, era el jefe de los guardaespaldas de Borís Abramovich, el más poderoso de estos oligarcas, actualmente “exiliado” en Londres. También Aslán Masjadov, otro jefe de la guerrilla chechena, implicado asimismo en la matanza de Beslán, era un guardaespaldas de Berezovsky…, pero lo de la guerrilla chechena es una historia de la que habría que hablar. Cuando las tropas rusas matan en combate a Rizván Chitigov, entonces número tres de la guerrilla, le encuentran la clásica chapa de los marines, con sus datos, y, en el bolsillo, la hoja verde, es decir, el permiso de residencia permanente en Estados Unidos. Era sólo para decir que también Estados Unidos tiene interés en que se mantenga abierta la llaga de la guerra chechena, una espina en el flanco de Rusia…

-Ahora los oligarcas rusos están casi todos en el extranjero…

BLONDET: Pero siguen teniendo buenos contactos dentro de Rusia. No hay que olvidar que no es gente que nace de un día para otro. Son hombres que vienen de la nomenklatura soviética, con enlaces sólidos en la policía y los servicios secretos. De modo que Putin un poco los combate y un poco se ve obligado a hacer pactos. Putin ha colocado a sus hombres en los puestos claves, pero no puede controlar todo lo que sucede en Rusia.

-En octubre del año pasado fue asesinada Anna Politkovskaya, una periodista que no escatimaba críticas a Putin. Este homicidio va en descrédito del presidente ruso.

BLONDET: Creo que este era el objetivo de los asesinos. Es evidente que el único que no tenía ningún interés en este delito era precisamente Putin. Personalmente estoy convencido de que la periodista ha sido una víctima sacrificial inmolada en el altar del antimperialismo ruso. Ciertos ambientes decidieron que quizás era más útil muerta que viva. Quiero subrayar, sin embargo, que la resonancia mediática de este asesinato ha sido excesiva. Muy distinto fue el tratamiento mediático de otro notorio delito: poco antes de la periodista fue asesinado Andrei Kozlov, vicepresidente del Banco central ruso, hombre de primer plano de la Federación Rusa. Kozlov estaba llevando a cabo una investigación sobre el blanqueo de dinero negro e iba a retirar algunas licencias bancarias. Un acto devastador para ciertos ambientes financieros. Lo que está claro es que Kozlov no se movía contra Putin, por eso en Occidente este delito pasó casi inadvertido.

-Otro notorio delito fue el de Aleksandr Livitnenko, muerto en noviembre de 2006. Otras acusaciones contra Putin…

BLONDET: Se ha hablado mucho del polonio, la sustancia radioactiva con la que fue envenenado… pero ¿es de verdad creíble que Putin diera la orden de matar a alguien usando una sustancia que deja huellas por todos los lados, de modo que para encontrar al culpable basta seguir el rastro radioactivo? En mi opinión, al igual que para la Politkovskaya, también Livitnenko fue una víctima sacrificial para desacreditar al presidente ruso. Aunque aquí se dio una variante. El pobre Livitnenko no murió enseguida, sino que en su larga agonía habló mucho, concediendo una cantidad impresionante de entrevistas, en las que lanzó acusaciones contra los dirigentes rusos (y también en este caso me hace sonreír la idea de uno que encarga un asesinato y le deja a la víctima todo el tiempo para hablar largo y tendido… hay métodos mucho más rápidos para matar). Lo singular del caso es que, dada la situación, nadie podía acceder a su cabecera. Todas sus palabras las recogió una única persona autorizada a ver al moribundo, un cierto Alex Goldfarb, que actuaba como una especie de portavoz del enfermo. Él era quien refería a los periodistas las palabras de Livitnenko, quien explicaba y acusaba… En mi libro señalo que también había huellas de polonio en las oficinas de Berezovsky. Creo que es un detalle que habría que analizar.

-Recientemente la Casa Blanca anunció que instalará en Polonia un sistema de misiles de nueva concepción, para contrarrestar, dicen, la posible amenaza iraní. Una noticia que ha suscitado reacciones negativas en Moscú.

BLONDET: Me parece natural, porque en Rusia perciben, con razón, esta iniciativa como una amenaza contra ellos. La siguiente propuesta de Putin de crear una colaboración EE UU-Rusia para implantar este paraguas atómico en algún Estado asiático ha desorientado a los neocons. No pueden decir que no, porque la propuesta es más que razonable. No se entiende qué tiene que ver Polonia con Irán, pero tratarán por todos los medios de hacerla fracasar. Veremos lo que pasa.

-¿También usted considera a Irán una amenaza internacional?

BLONDET: Cuando Bush estuvo hace poco en India le ofreció a este país la colaboración americana para desarrollar tecnología nuclear. Exactamente lo que quiere impedir que haga Irán. En realidad, para los neocon el ataque contra Irán se ha convertido en una verdadera obsesión. Hace unos meses, hablando en el Congreso americano, Brzezinski dijo que la actual administración americana sería capaz de realizar un atentado en territorio americano y atribuirlo a los islamistas, con tal de tener un pretexto para atacar a Irán…

-Pero ¿no había dicho que Brzezinski sostenía una política agresiva por parte de los Estados Unidos?

BLONDET: Brzezinski, como Kissinger, es un estratega político que, justamente, se preocupa del destino de su nación y busca su prosperidad, a veces con métodos discutibles. Pero se trata de personas que conocen los caminos de la política y de la diplomacia. Nada que ver con la locura de los neocons, promotores de la guerra preventiva, de la exportación de la democracia con las armas, de un nuevo orden para Oriente Próximo según las directrices de la derecha israelí… Una locura que se ha insertado en la vieja política americana, alterándola. Hay diferencia entre estos y aquellos, una diferencia que ha desembocado en un conflicto abierto.

-Volvamos a Putin. Decía que la integración entre Rusia y Europa…

BLONDET: … aportaría sólo beneficios. En realidad, esta integración ya se está construyendo día a día. Se está construyendo ahora una línea ferroviaria de alta velocidad entre Alemania y Rusia, que se cruzará con una línea entre Rusia y China. De este modo las mercancías chinas, las de cierto valor, podrán llegar a Europa por tierra, evitando rutas más largas y caras. En esta perspectiva se coloca también la construcción de un gasoducto bajo el Báltico que, sin pasar por Polonia, suministrará a Europa evitando que este valioso recurso pase a través de los territorios de las democracias del Este, sometidas a los Estados Unidos. En fin, la integración está en los hechos. Se trata sólo de acompañar este proceso evitando que otros, por intereses propios, lo destruyan.

En estos últimos años muchos analistas han visto un acercamiento entre Rusia y China.

BLONDET: Entre los dos gigantes asiáticos siempre ha habido desconfianza. La política agresiva de los Estados Unidos ha tenido como efecto acercar lo que siempre ha sido distinto. Entre China y Rusia han nacido sinergias militares, económicas y comerciales, que pueden ser precursoras de otros procesos. China tiene un destino asiático, Rusia europeo. Es útil subrayarlo.

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